Elaborado por Argelio González Rodríguez, presidente de Hombres de Canarias por la Igualdad, directivo Asociación por el deporte femenino.

Fecha de elaboración 2014.

Hoy en día, el deporte constituye un fenómeno uni­versal de singular importancia. Tradicionalmente, ha sido considerado un medio apropiado para favorecer valores de desarrollo personal y social; superación, integración, respeto, tolerancia, disciplina, perseverancia, superación, autodisciplina, responsabilidad, cooperación, honestidad, lealtad… Aún así, a lo largo de la historia no podemos decir que se halla impulsado y menos aún, conseguido el valor de la Igualdad en el deporte.

En las últimas décadas la práctica de la actividad física ha sido evaluada por las ciencias sociales, que han llegado a considerarlo como una metáfora de la sociedad y de su continua evolución.  Teniendo en cuenta que seguimos viviendo en una sociedad machista en la que está presente la desigualdad y discriminación hacia las mujeres, no podemos hablar de igualdad en el deporte sin antes construir  una sociedad inclusiva e igualitaria.

La lucha del movimiento de mujeres, del feminismo, ha supuesto la conquista de derechos fundamentales para las mujeres. Una lucha que ha tenido como ingrediente fundamental su unión y su organización social, un ejemplo de movimiento pacífico y político.

Muchas mujeres  han hecho posible que en la actualidad NOSOTRAS  podamos disfrutar de la práctica deportiva, e incluso que algunas podamos dedicarnos profesionalmente a la misma. Como Ferenice(396 a. C), conocida como la única mujer que participó en los Juegos Panhelénicos y que tuvo que hacerse pasar por hombre para hacerlo. Fue valiente al asumir el riesgo de perder su propia vida para disfrutar del derecho a practicar deporte y a competir.

No podemos olvidarnos de esas otras mujeres que han luchado para poder competir, para disfrutar del deporte que amaban como: Charlotte Cooper(tenista), primera campeona femenina de los JJ.OO, Jutta Kleinsmith, primera mujer ganadora del París – Dakar en 2001,  Laila Ali, campeona del mundo del peso súper-medio (boxeo),Annika Sörenstam,primera jugadora de golf en competir con hombres, o como Gerlinde Kaltenbrunner,primera mujer en subir los 14 “ochomiles” sin ayuda de oxígeno. Todas ellas, mujeres luchadoras que han conseguido ganarse el respeto de la sociedad y de visibilizar el deporte femenino.

El acceso de las mujeres al ámbito deportivo ha sido reciente y ha estado lleno de obstáculos. Hemos tenido que ir superando barreras creadas por estereotipos sociales y culturales. Hemos tenido que luchar contra prejuicios sexistas. Dificultades y obstáculos que hemos ido venciendo y que en parte tienen su origen en la propia gestación del deporte moderno y de la sociedad patriarcal. El deporte fue ideado por y para hombres como vía de transmisión de determinados valores y para el desarrollo de sus capacidades físicas. Pero el deporte no es cosa de hombres porque es UNIVERSAL. Tenemos derecho a practicarlo, disfrutarlo y a vivir profesionalmente de él. El deporte es DEMOCRÁTICO y LIBRE, donde no cabe el menosprecio, infravaloración y mucho menos la discriminación por razón de sexo.

Para que el deporte femenino se considere y valore en igualdad de condiciones. Para que todas podamos disfrutar de nuestro deporte en igualdad de oportunidades.

CONSEGUIR LA IGUALDAD REAL DE OPORTUNIDADES ENTRE MUJERES Y HOMBRE DIARIA EN LA QUE TODAS Y TODOS SOMOS RESPONSABLES. ESTAMOS EN EL CAMINO, EDUCAR EN IGUALDAD A TRAVÉS DEL DEPORTE ES POSIBLE Y NECESARIO PARA LOGRARLO.

 

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